A nosotros … que nos coma el tigre?
Hasta cuando tendremos que esperar que nuestros congresistas realmente se dediquen a legislar a favor del país y de las distintas industrias que soportan su crecimiento? Me pregunto esto a raíz del lindo espectáculo protagonizado por nuestros padres de la Patria en la última elección de directivas para Cámara y Senado. Estoy de acuerdo con algunos comentaristas políticos, cuando afirman que más que un golpe al gobierno o una contienda entre opositores y gobiernistas, lo que quedo demostrado es que a nuestros legisladores les importa más asegurar sus conveniencias personales que dedicarse a estudiar leyes. Todos esos reacomodos, alianzas entre corrientes políticas tan disímiles, cambios de bando de la noche a la mañana, solo buscaban un objetivo: dejar en claro al gobierno que no la tendrá fácil en la aprobación de sus proyectos, y que, si quiere que estos salgan adelante, deberá primero “negociar” con los congresistas para que sean finalmente sancionados. Y entretanto, los que queremos hacer empresa, promocionar nuestro pais al exterior, y trabajar con herramientas legales que nos permitan competir en el mercado global, pues tendremos que resignarnos a depender del apetito de nuestros honorables senadores, y como en el dicho popular: A nosotros que nos coma el tigre.

Y me refiero a esto porque varios proyectos de ley relacionados con el sector de la construcción e inmobiliario, reposan en las gavetas de muchos escritorios del Capitolio, sin darles la importancia que se merecen.
Es el caso de la ley de segunda vivienda, que va a cumplir tres años desde su radicación y hasta el momento no se ha discutido, ni figura entre las prioridades del legislativo. Esta ley permitiría entre otras cosas facilitar la inversión extranjera en el sector inmobiliario y hacerla más flexible, no solo a los grandes capitales de inversión sino al pensionado promedio de los países desarrollados que buscan alternativas para colocar su capital. El numero de retirados de Estados unidos y Canada que viven en el exterior es de 7 millones de personas, casi la población de Bogota. Se espera que este numero sea mas del doble en los próximos 10 años. La cantidad de servicios conexos que esto trae consigo se extiende desde los servicios de salud, pasando por el turismo hasta el simple tendero de la esquina. Y yo me pregunto: En Colombia estamos preparados para usufructuar parte de esta gran torta? La respuesta tristemente es no. Para citar un par de ejemplos:
1- Un extranjero no puede hacer algo tan básico como abrir una cuenta bancaria en una entidad financiera en Colombia para manejar sus ahorros, algo que en otros paises se puede hacer solamente con el pasaporte, y por el contrario se le exigen una serie de requisitos de poca o ninguna relevancia. Cual es el objeto de exigir una permanencia de mas de seis meses en el pais, o solicitarle la residencia? Una de las ventajas actuales de la globalización es la movilidad, ser ciudadanos del mundo. Hoy perfectamente es posible vivir en Colombia, trabajar en USA y tener negocios en Dubai. Que se pueda, es otra cosa.
2- Un extranjero no puede tramitar un credito hipotecario en Colombia, a menos que sea casado con colombiano/a, sea residente, o tenga cuenta bancaria en Colombia. Ooops!!, pero si para tener cuenta en Colombia, se necesita estar casado con un nacional, ser residente…etc.
Si la garantía es la misma propiedad, igualmente los ingresos son suficientes para cubrir las cuotas y además están debidamente certificados por una compañía legalmente establecida en su país de origen exterior, entonces, donde está el inconveniente?
No voy a desconocer que se ha avanzado en una serie de normas que flexibilizan y promueven la inversión extranjera. Pero si aspectos tan sencillos como estos no son resueltos, no habrán ferias internacionales, campañas publicitarias, ni corazones apasionados que valgan. En la practica se esta perdiendo el esfuerzo que se hace para promover nuestro país como un destino ideal para el retirado extranjero. Son estos pequeños dilemas en los cuales nuestros legisladores deberían estar ocupados tratando de resolver. Al fin y al cabo para eso fue que los elegimos.