A propósito de los análisis que se han hecho recientemente en este y otros medios sobre el temor a que los precios del mercado inmobiliario constituyan una alerta temprana para una posible crisis económica en el país, conviene que cada quien revise su carga financiera y su portafolio de deuda.
En las finanzas personales hay una especie de regla de oro: no te endeudes en cuotas que en total sobrepasen la tercera parte de tus ingresos. La gran mayoría de las entidades crediticias simplemente no van a otorgar un crédito a quien tenga una relación deuda/ingreso superior a esa, y se hacen análisis económicos muy refinados para sustentar la razón de ese límite.
Recientemente, el Banco de la República emitió un análisis sobre la carga financiera de los colombianos, y mostró que en promedio la relación entre el pago de obligaciones y los ingresos está en el 28%, es decir un poco por debajo de esa tercera parte. Los analistas del Banco nos recordaron a todos en su informe por qué es importante que cada persona entienda cómo su contribución individual al sistema económico general del país es lo que hace que éste pueda continuar: las decisiones que se toman a partir de esos indicadores de capacidad de pago van “desde la adquisición de deuda adicional para la compra de un nuevo sofá, hasta modificaciones de la postura monetaria de un país”.
La ecuación que define la capacidad de pago es muy simple: la capacidad de endeudamiento equivale al ingreso disponible menos el total de cuotas de crédito. El ingreso disponible es el dinero después de cubrir los gastos personales y familiares como alimentación, vivienda, servicios e impuestos, entre otros. ¿Cómo puede algo tan simple olvidársele a muchas personas? El estudio del Banco indica que al menos un 23% de los usuarios de crédito entre julio y septiembre de 2010 estaban bien sea al borde o en exceso de endeudamiento: su ingreso disponible había sido excedido por el nivel de sus deudas.
El peligro de estas cifras estriba en que su tendencia aumente, y que el efecto acumulativo de la deuda alcance proporciones significativas, es decir que vistas en porcentaje contra el producto interno bruto (PIB) del país superen el 10%, como sucedió a mediados de la década de 1990. Si bien se habla de que la cartera hipotecaria no supera el 5% del PIB, habría que tener en cuenta los demás componentes del crédito para asegurar que nuestra locomotora de la construcción no se termine descarrilando en el valle de la recesión. Para eso, todos los colombianos debemos ser consecuentes con la necesidad de controlar nuestro nivel de deuda y de gastar de forma que ayude al país, comprando productos colombianos.
Un último dato: un 50% de la población en Colombia tiene deudas cuyo valor inicial representa hasta 5.7 veces su ingreso mensual, es decir, arrancan debiendo casi seis veces lo que se ganan. Deberíamos tomar ejemplo de la regla 20/10 que se recomienda a los estadounidenses recién graduados: no pagues más del 10% de tus ingresos como deuda, y no te endeudes en más del 20% de lo que ganas en un año, es decir, 2.4 veces tu sueldo neto.
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Fotos por aussiegall
Fuentes: Banco de la República








