Tendremos una serie con varios artículos que desarrollarán su temática entorno al centro de la ciudad y con los que esperamos hacer claridad de temas, dando opiniones informadas de lo que pasa en el centro, de dónde viene y para dónde va.
Creo que ya todos hemos oído cómo el centro de Bogotá se va a recuperar; seguro al tío culto en alguna novena le escuchamos hablar de cómo siempre las ciudades vuelven al centro y sin duda que alguno de nuestros padres o incluso nosotros mismos tenemos presente el matiné en los teatros del siglo pasado con funciones de películas como La Vuelta al Mundo en 80 Días con David Niven y el legendario Cantinflas en el aún más legendario teatro Olimpia.
Todos hemos tenido historias del centro, las historias del país se han vivido en el centro de Bogotá, la juventud de varias generaciones fue en el centro. Pero el centro pasó de moda desde hace unas décadas, se fue al suelo, fue invadido por indigentes, unos loquitos queridos y otros unos locos agresivos. Las aceras se poblaron de vendedores ambulantes, con el desorden que eso genera vino la inseguridad y sumando todo esto la ciudad se fue paulatinamente moviendo al norte. El Gun Club se fue del centro a una hermosa casa en la calle 82 cerca de donde ahora vivían sus socios, los bancos se trasladaron a la calle 72 con carrera séptima y las grandes compañías para la 116 con séptima.
Así cada día que pasaba el centro perdía vigencia y ganaba miedos.
Hoy estoy sentado escribiendo este artículo desde el décimo piso del Edifico Julio Mario Santo Domingo perteneciente a la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y desde la ventana alcanzo a ver todas las obras, demoliciones y lotes que serán parte del mega proyecto Manzana 5. Veo las obras de adecuación de la carrera tercera, veo una glorieta muy cerca de una estación de Transmilenio llena estudiantes, de empleados y de profesores. Todos respirando mejor calidad de vida.Si volteo la cabeza mirando más al norte, se ve el imponente auditorio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, al fondo la mítica torre Colpatria y más allá aquel famoso edificio que alguna vez fue premio de arquitectura cuya fachada es convexa en frente de la fuente de la Rebecca.
En la mañana cuando bajé del Transmilenio en la estación de la plazoleta del Rosario caminé hasta el parque de Santander dónde me encontré con la magnífica casa del Jockey Club de Bogotá, con sus majestuosas puertas y sus escaleras cubiertas por la alfombra roja a la espera de los caballeros que irán al almuerzo, más adelante el renovado museo del oro y la calle peatonal a reventar de monos, altos, “ojiazules”, con mochilas, cámaras y la mayor tranquilidad buscando artesanías en una de las casas republicanas del sendero.El centro definitivamente está cambiando, ya no es prosa del tío de la novena hablando de cómo las ciudades vuelven al centro.
Ahora si está pasando, proyectos como la renovación del antiguo Hotel Continental hoy una realidad con precios de metro cuadrado iguales al Chicó, la Torre Bicentenario con oficinas, hotel y vivienda, el próximo parque del mismo nombre, la estación central de Transmilenio, en fin son muchas las cosas que están pasando y en esta columna las iremos tratando en la serie ¡Mi Bogotá, Mi Centro! La cual mensualmente será publicada para estar informados, y entre todos mover la ciudad, hacer que las cosas buenas sean más que las malas y tener una ciudad amena, con calidad de vida, con espacio para los negocios y que sea este centro de Bogotá el lugar donde la próxima versión de la Vuelta al Mundo en 80 Días, seguramente ahora con Brad Pitt, la podamos ver con nuestros hijos en el restaurado Faenza.
Sus comentarios puede enviarlos a: ricardo.wills@forwardse.com


